Definitivamente, aunque cualquier procedimiento en la Administración Pública, está reglamentado nunca falta algún mago que se las ingenie para evadirla, pese a que están apegados al principio de legalidad.
Tal es el caso del Señor Fernando Berrocal, quién en su época como Ministro de Seguridad hizo una contratación directa, alegando la urgencia de comprar chalecos antibalas para la protección del cuerpo policial, por lo que con tan buena excusa fue aprobada de inmediato por la Contraloría General de la República; sin embargo dicha contratación fue prorrogada dejando de lado la principal causa por la que se había originado. Tanto se extendió, y otras situaciones fuera de lugar se presentaron, que se tuvo que iniciar un proceso de investigación porque dicha contratación era irregular.
No hay duda que como dicen popularmente “cuando el río suena piedras trae”, y cuando una contratación se hace en esos términos “directa”, donde se elige un proveedor de antemano por alguna razón particular, como fue la elección de Fedur para los chalecos, es importante y necesario que la Contraloría General, como agente fiscalizador esté atento, pues no se trata de tomar medidas paliativas, sino más bien preventivas ante estas situaciones.
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